Así se observa
en algunos barrios de Leòn, la nube de polvo proveniente del Sahara.
El polvo del Sáhara podría causar síntomas de alergia
similares a los de la COVID-19
Una gigantesca tormenta de polvo llegará a América la
próxima semana. Puede agravar el estado de salud de personas contagiadas por
coronavirus.
Una enorme tormenta de polvo procedente del desierto del
Sáhara está cruzando el océano Atlántico y se espera que llegue al Caribe,
México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica y el sur de
Estados Unidos la próxima semana. Esta nube de polvo ya la sufrió el continente
americano por estas mismas fechas el año pasado, aunque los síntomas de alergia
que produce este año se pueden confundir con los que provoca la COVID-19.
Cuanto este polvo alcanza áreas pobladas, puede provocar en
las personas que las habitan alergias y crisis asmáticas, sobre todo para
aquellas personas que sufren problemas respiratorios. Puede sufrir gripe, tos
persistente y sensación de picor en los ojos, que será provocado por el
contacto con las partículas presentes en estas brumas de polvo.
Como se ve, los síntomas que produce son similares a los que
tiene una persona infectada con coronavirus, pero los expertos señalas que no
se deben confundir. Sin embargo, sí advierten de que para personas que ya se
han contagiado por COVID-19 sí puede agravar la situación, puesto que la nube
de polvo procedente del Sáhara principalmente ataca a las personas con
problemas respiratorios.
Sin embargo, sí mandan un mensaje tranquilizador y es que el
hecho de que esta nube de polvo se acerque peligrosamente a América no significa
que sea más fácil contraer el coronavirus, puesto que el virus no tiene ninguna
relación con esta tormenta de aire que llegará desde África.
Formas de protegerse contra esta nube de aire.
De todos modos, la forma de prevenir tanto el coronavirus como
las alergias, picor en los ojos y problemas respiratorios que causa el polvo
del Sáhara es similar. Para ambos casos la utilización de la mascarilla será el
mejor elemento para protegerse, puesto que ayudará a no inhalar ni las
partículas de aire ni las gotitas respiratorias que exhala al toser, hablar o
estornudar una persona infectada por COVID-19. Otra forma de prevención más
conservadora, indican otros expertos, es permanecer en casa mientras dure la
tormenta de polvo que va a sufrir América previsiblemente la próxima semana.
La llegada de esta gigantesca nube de polvo, no obstante, sí
puede tener un impacto positivo en el continente americano y es que este
fenómeno ayuda a contrarrestar la formación de huracanes, puesto que reduce la
intensidad de éstos, que han sido frecuentes en diversas zonas de América en
los últimos años.




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